A medida que envejecemos, corremos un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (también llamada diabetes tardía), una enfermedad de azúcar en la sangre que no se hereda genéticamente.

Una dieta saludable, así como controlar el peso (pérdida de peso) y el ejercicio, son factores esenciales para provocar una mejora significativa de la sensibilidad a la insulina. La mejora de la sensibilidad a la insulina se refiere a la capacidad del organismo para absorber los azúcares en la sangre y usarlos de manera eficiente.

Los principales factores de riesgo de la diabetes tipo 2 son:

Varios estudios han demostrado que los amino ácidos, la L-carnitina y la L-arginina pueden repercutir positivamente en la sensibilidad a la insulina y tolerancia de la glucosa, lo que permite reforzar la regulación de los niveles de azúcar del organismo de forma natural.

Los niveles de azúcar en sangre altos provocan un mayor estrés oxidativo. Este estrés daña a las células y, a largo plazo, provoca complicaciones como retinopatía diabética, enfermedades cardiovasculares, incluida disfunción erectil y trastornos del sistema nervioso. Por consiguiente, los complementos recomendados para proteger la integridad celular son la vitamina C, vitamina E y glutatión.
El organismo necesita oligoelementos como el cromo, cinc y magnesio para la producción y uso de la insulina. A continuación, podrá leer cómo repercuten estos oligoelementos en los niveles de azúcar en la sangre.

Consecuencias de la diabetes y niveles de azúcar en la sangre fluctuantes

diabetes mellitus y nivel de azúcar en la sangreLos niveles de azúcar en la sangre altos derivados de una diabetes no diagnosticada o tratado de forma ineficaz puede dañar gravemente los vasos sanguíneos y, en consecuencia, causar trastornos circulatorios graves, que primero aparecen en los vasos sanguíneos muy pequeños.

Las complicaciones típicas incluyen:

  • Enfermedades oculares (retinopatía diabética), especialmente en diabetes tipo 1;
  • Disfunción erectil en hombres;
  • Aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares (el riesgo de ataque al corazón y embolia cerebral es de tres a seis veces superior que el de la población no afectada);
  • Neuropatías (trastornos nerviosos), también posibles disfunciones en la capacidad motora;
  • Úlceras del pie diabético (pueden provocar la amputación del pie; en Estados Unidos, se realizan una 80.000 amputaciones de pie al año en diabéticos). 1

Enfoque de tres vertientes a la diabtetes

diabetes, colesterol y nutriciónUna dieta saludable, el ejercicio habitual y evitar el consumo de nicotina y alcohol pueden reducir significativamente el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Incluso los niveles de azúcar en la sangre altos y la sensibilidad a la insulina limitada pueden mejorarse con medidas específicas. En la mayoría de casos, puede evitarse la administración de insulina a largo plazo o, como mínimo, reducirla.

Para reducir los posibles daños por niveles de azúcar altos, los expertos en nutrición recomiendan reforzar el metabolismo con el siguiente enfoque de tres vertientes:

  1. Perder peso y hacer ejercicio: las personas que hacen ejercicio fortalecen el corazón, la circulación, los vasos sanguíneos y las articulaciones. Un nivel de azúcar en la sangre ligeramente alto puede reducirse a niveles normales con algo tan sencillo como una dieta saludable, perdiendo peso y haciendo ejercicio.
  2. La resistencia a la insulina y la flexibilidad de los vasos sanguíneos puede mejorarse a través de la dieta y
  3. los antioxidantes pueden ayudar a proteger a las células de los daños que provoca el exceso de azúcar en la sangre.

Los amino ácidos, vitaminas y oligoelementos destacados en la siguiente sección son, por lo tanto, especialmente importantes para regular los niveles de azúcar en la sangre propios del organismo.

Los amino ácidos y la regulación de los niveles de azúcar en la sangre

L-arginina

La L-arginina mejora la circulación

Circulación y argininaLa L-arginina desempeña un papel en la salud cardiovascular (presión sanguínea, especialmente la circulación en los vasos sanguíneos finos). La L-arginina forma la molécula de (óxido nítrico), que envía la señal a los vasos sanguíneos para que se dilaten o se relajen. Muchos estudios han confirmado que el consumo de L-arginina puede contribuir a mejorar la circulación y la presión sanguínea. La disfunción endotelial (disfunción en las paredes internas de los vasos sanguíneos) suele observarse primero en los vasos sanguíneos más pequeños como, por ejemplo, los que se encuentran en la retina del ojo o en el pene.

En algunos estudios, se añadió un complejo de vitamina B9 (ácido fólico), B6 y B12 para reducir los niveles de homocisteína, o extracto de corteza de pino para mejorar los efectos de la L-arginina. Por consiguiente, la L-arginina también puede ser beneficiosa para personas que padecen trastornos circulatorios relacionados con la diabetes.

La L-arginina mejora la sensibilidad a la insulina

Un estudio realizado en 2001 descubrió que el consumo de L-arginina puede mejorar la sensibilidad a la insulina.2 Estos resultados fueron confirmados por dos estudios en 2013 2013.3

L-carnitina

La L-carnitina puede provocar mejorar considerables del metabolismo de la glucosa. Mejora el uso de los azúcares en la sangre y reduce la resistencia a la insulina.4

Otros micro nutrientes recomendados

Vitamina C

Consecuencias de la diabetesDebido a los niveles de azúcar en la sangre altos, los diabéticos experimentan un gran estrés oxidativo que es perjudicial para las células. Este es el tipo de ataque que reciben diferentes tejidos, incluidos los nervios y el tejido vascular. La vitamina C, vitamina E y el glutatión son importantes para la protección celular y, por lo tanto, son muy necesarios. La consecuencia es que los diabéticos presentan carencias de vitamina C de una forma más habitual que la población no afectada, cuyo 30 % no consume la cantidad diaria recomendada (80 mg). Además, al comparar los niveles de vitamina C de los diabéticos con los de personas saludables, aquellos presentan un 30 % menos de vitamina C.

La vitamina C protege las paredes de los vasos sanguíneos (endotelio). Un estudio llevado a cabo en EE. UU. demostró que el consumo de complementos de vitamina C puede mejorar significativamente la resistencia a la insulina.5

Por consiguiente, a menudo se recomienda consumir un mínimo de 240 mg de vitamina C al día.

Cinc

En comparación con personas sin problemas para metabolizar el azúcar, los diabéticos eliminan entre tres y cinco veces más cinc. Además, algunos medicamentos exacerban las carencias de cinc. Esto tiene como consecuencia un deterioro de la tolerancia a la glucosa, un aumento de la probabilidad de infección y complicaciones en la cicatrización de heridas. Por consiguiente, se recomienda consumir entre 15 mg y 25 mg de cinc al día.6

La Autoridad Alimentaria Europea también ha confirmado que el cinc contribuye al correcto metabolismo de los azúcares y lípidos (grasas).

Magnesio

Los diabéticos suelen presentar niveles de magnesio en la sangre que se sitúan por debajo de los valores normales. En los diabéticos, la falta de magnesio complica la modulación del azúcar en la sangre, empeora la resistencia a la insulina y favorece la retinopatía.

Cromo

El oligoelemento cromo es una parte importante del factor de tolerancia al azúcar y desempeña un papel en varios aspectos de los niveles de azúcar y el metabolismo de la insulina. El consumo de cromo puede mejorar la resistencia a la glucosa y disminuir los niveles de glucosa en diabéticos.7 Esta afirmación ha sido refrendada por la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea.8

Además, el cromo puede provocar un aumento de desarrollo de los receptores de insulina y mejorar la sensibilidad a la insulina.

Luteína y zeaxantina

salud ocular y niveles de azúcar en la sangre altosLa luteína y zeaxantina son carotenoides que forman el precursor de la vitamina A. Se concentran en las células de la retina y otros tejidos oculares. Muchos estudios confirman que la luteína y la zeaxantina protegen a las células oculares contra el estrés oxidativo. Por consiguiente, además de para prevenir la degeneración macular asociada a la edad, se recomiendan para prevenir la retinopatía diabética.

Ácidos grasos Omega-3 DHA y EPA

Los ácidos grasos especiales omega-3 DHA (ácido docosahexaenoico) y EPA (ácido eicosapentaenoico) se encuentran casi exclusivamente en los aceites de pescado. El cuerpo humano no es capaz de producirlo por su cuenta. Son indispensables para la creación de los bloques de nervios, el antagonista natural del colesterol, y protegen las paredes internas de los vasos sanguíneos. Un buen consumo de ácidos grasos omega-3 DHA y EPA también puede reducir el riesgo de desarrollar trombosis (coágulos sanguíneos).

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¿Qué productos disminuyen el azúcar en la sangre?

El azúcar en la sangre puede controlarse mediante una dieta saludable. Estos productos se conocen y recomiendan en toda Europa.
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Bibliografía:

  1. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK65149/
  2. Piatti, P.M., Monti, L.D., et al., “La administración oral a largo plazo de L-arginina mejora la sensibilidad a la insulina periférica y hepática en pacientes de diabetes tipo 2”; Diabetes Care, 2001; Volumen 24, número 5, páginas 875-880
  3. Hoang, H. H., et al.; “L-arginina, tetrahidrobiopterina, óxido nítrico y diabetes”; Opinión actual en la publicación Clinical Nutrition & Metabolic Care; 2013; Volumen 16, número 1, páginas 76-82; también Rajapakse, N. W., et al.; “Activación mediante insulina de la vía de L-arginina y óxido nítrico en hombres, y su desequilibrio en la diabetes”, 2013; PloS one, Volumen 8, número 5
  4. Giancaterini, A.; et al; “La infusión de acetil-L-carnitina aumenta la eliminación de azúcar en pacientes de diabetes tipo 2”; Metabolism; 49 (6), 704-708, 2000
  5. Paolissimo, G., et al.; “Efectos metabólicos derivados de los complementos de vitamina C en diabéticos mayores no dependientes de insulina”; J Am Coll Nutr, 14 (4), S. 387-392, 1995
  6. Grober, U.; “Medicina orthomolecular”; Tercera edición 2008, página 245
  7. Anderson, R.A.; et al “Cromo en la prevención y control de la diabetes”; Diabetes Metab, 26 (1), 22-27, 2000
  8. http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/doc/2203.pdf
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